


A 29 años de la muerte de José Luis Cabezas, el crimen ocurrido en enero de 1997 sigue siendo uno de los hechos más impactantes de la historia democrática argentina. Un grupo de represores secuestró, asesinó y calcinó al reportero gráfico en General Madariaga, en un ataque que dejó al descubierto la trama entre poder político, empresarios y sectores delictivos.
Cabezas trabajaba para la revista Noticias y logró fotografiar al empresario Alfredo Yabrán, hasta entonces una figura prácticamente desconocida para la opinión pública. Esa imagen rompió el cerco de silencio que lo rodeaba y se convirtió en un símbolo del periodismo de investigación. Con el tiempo, la Justicia consideró ese trabajo como uno de los principales móviles del crimen, que sacudió a la sociedad y generó una reacción masiva bajo la consigna “No se olviden de Cabezas”.
La muerte de José Luis Cabezas abrió un debate profundo sobre las condiciones laborales de los periodistas, su seguridad y los límites del poder frente a la libertad de expresión. Si bien la Justicia dictó condenas y estableció responsabilidades, el paso de los años volvió a instalar la discusión sobre la impunidad, los beneficios otorgados a los condenados y la vigencia real del “Nunca Más” aplicado al periodismo.