



Un grave hecho de discriminación conmocionó a los pasajeros de la línea 100 en el partido de Lanús, donde un chofer del interno 4852 interpeló a una madre que viajaba con su hijo de 10 años, quien tiene autismo.
El nene utilizaba el sonido de su celular para evitar una crisis, un recurso habitual para su condición, pero el conductor le exigió que apagara el dispositivo o utilizara auriculares, lo que desencadenó una situación límite.
El episodio comenzó cuando el chofer intentó no abrirles la puerta. Según relató Alejandra, la mamá del menor esta no era la primera vez que sufrían hostigamiento por parte del mismo conductor: “Es la segunda vez y me decía que no, que no me iba a abrir la puerta porque cuando frena me hace con la mano que no… El colectivo tiene las cámaras, deberían pedir las cámaras porque ahí está, él me decía con el dedo que no me iba a subir”. Ante la negativa, el nene, llamado Nehemías, golpeó la puerta para poder ingresar al transporte público.
Una vez arriba de la unidad, el chofer comenzó a imponer reglas de manera soberbia, exigiéndole al nene el uso de auriculares, algo que para él es imposible debido a su hipersensibilidad táctil. “El celular lo escucha, no lo escucha de una manera y a auricular él no se deja poner porque no, no, no quiere usar ni gorro. Le lo pelo porque le molesta hasta el pelo, ¿te imaginás? Me pongo unos auriculares…”, detalló Alejandra sobre la condición de su hijo.