


Los operarios de la planta de Dánica ubicada en Llavallol llevan adelante un acampe frente al predio de la calle Asamblea en rechazo al cierre definitivo de la fábrica, previsto para el próximo miércoles 30 de septiembre. La medida de fuerza busca exigir la continuidad de la producción y evitar la pérdida de los puestos de trabajo.
La forma en la que los trabajadores se enteraron de la clausura generó profunda indignación: recibieron mensajes de texto por WhatsApp y se encontraron con una hoja A4 pegada en la puerta de ingreso. Hasta el momento, la medida no fue formalizada mediante la llegada de telegramas de despido.
El comunicado de la empresa justifica la decisión aludiendo a “dificultades económicas, productivas y operativas”, a pesar de —según afirman— haber aplicado distintas estrategias para mejorar la competitividad de la planta y sostener la actividad. La firma también aclaró que la parada de las instalaciones se realizará bajo las normativas medioambientales vigentes y que las indemnizaciones se abonarán de acuerdo con la Ley de Contrato de Trabajo.
Por su parte, los empleados cuestionaron los argumentos patronales al asegurar que “la producción estaba a pleno”. En medio de la protesta, los trabajadores decidieron trazar un paralelismo con la situación que atraviesa la planta de FATE en San Fernando, donde el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino denuncia un lockout patronal.
La crisis actual revive el fantasma de un conflicto previo que afectó gravemente a los operarios de la región: Cierre en diciembre de 2024: La empresa fabricante de margarinas y aderezos había bajado sus persianas, dejando a unos 150 trabajadores en la calle. Reapertura en enero de 2025: La planta volvió a encender sus máquinas y recuperar la actividad gracias a una asistencia impulsada por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires.