El fuerte incremento tarifario, que acumuló una suba del 117,31% interanual en los boletos provinciales, desconfiguró la economía familiar en los barrios periféricos. Hoy, un hogar promedio del AMBA necesita destinar $121.031 por mes para cubrir sus viáticos, frente a los $69.783 que gastaba un año atrás.
Este impacto económico provocó que el colectivo pasara de ser un transporte de uso general a uno exclusivamente laboral. El desplome de la demanda es elocuente cuando se analizan los fines de semana: los sábados el uso cayó un 21,3%, mientras que los domingos se derrumbó un 35,8%. Los viajes recreativos, las visitas a familiares o las salidas de compras sencillamente desaparecieron de la agenda de los vecinos de San Vicente, Guernica y Alejandro Korn.