Esta medida de emergencia responde directamente a un cuello de botella operativo generado a partir de la reciente eliminación de la Licencia Nacional de Transporte Interjurisdiccional (LiNTI) y su integración definitiva dentro de las clases profesionales de la Licencia Nacional de Conducir ordinaria.
Al absorber el trámite, el nuevo esquema técnico sumó exigencias de capacitación y estrictos exámenes médicos y psicofísicos complementarios. El problema central radica en que estas evaluaciones únicamente pueden ser tomadas por prestadores homologados e inscritos ante la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV). Al haber una escasez extrema de clínicas autorizadas operando en el territorio bonaerense, conseguir un turno se volvió una misión casi imposible, dejando a miles de choferes al borde de la inhabilitación legal para trabajar. Con estos 120 días de gracia, el Gobierno provincial busca dar aire al sector logístico mientras Nación amplía la red de centros de salud habilitados