


En el marco del plan de reformas del Estado impulsado por la administración nacional, el Ministerio de Economía —conducido por Luis Caputo— llevó a cabo la apertura de las ofertas económicas para transferir el control operativo y el paquete accionario de AySA: Distribución accionaria: Se licita el 90% de las acciones, mientras que el 10% restante se mantendrá bajo el Programa de Propiedad Participada administrado por el sindicato de Obras Sanitarias. Expectativa oficial: El Palacio de Hacienda aspiraba inicialmente a recaudar una cifra cercana a los US$ 500 millones, aunque las propuestas presentadas se ubicaron por debajo de esa meta.
Dos consorcios cumplieron con la precalificación y presentaron sus propuestas económicas: Consorcio Rowing (US$ 340,2 millones): Integrado por Rowing S.A., Transclor, Arcos Saneamento (Brasil) y el fondo neerlandés PHX. Cuenta con la participación de Mauricio Filiberti (dueño de Transclor y socio en Edenor). Consorcio Roggio ROAS S.A.U. (US$ 285 millones): Asociado con Hidrosan Capital, Aguas del Plata y Central Buen Ayre (conocido operador de Aguas Cordobesas).
Estado del proceso: Como la diferencia entre ambas propuestas superó el 5%, la licitación entró directamente en su etapa final de adjudicación legal. Se estiman unos 10 días de plazo para la revisión de expedientes e impugnaciones antes de la firma definitiva del contrato.
El operador que asuma el servicio en la Ciudad de Buenos Aires y los 26 municipios del conurbano bonaerense —abasteciendo a unos 14 millones de usuarios— deberá cumplir con exigentes pautas contractuales: Plazo: Contrato inicial por 30 años, con opción a una prórroga por una década adicional. Inversión obligatoria: Desembolso superior a los US$ 2.000 millones durante el primer ciclo tarifario de cinco años (2027-2031). A largo plazo, el plan global exige entre US$ 13.000 millones y US$ 15.000 millones. Metas de cobertura (hacia 2031): Agua potable: Mínimo del 75,3%. Desagües cloacales: Mínimo del 63,9%